El software entra en la era del just in time: en vez de descargar apps, se crearán al instante y a medida, cambiando para siempre el mercado del desarrollo y la profesión.
Hasta ahora, el mundo del software ha funcionado así, grosso modo: alguien tenía una idea para una nueva aplicación, la construía y la ponía a disposición de su público objetivo para que la descargaran, compraran, se suscribieran a ella, etc.
[Actualización] Esta mañana (21/01), he estado en Onda Cero charlando con Gemma Ruiz sobre este tema. Puedes escuchar el programa en Spotify.
La semana pasada, ya comenté que los (muy) recientes avances en los asistentes de desarrollo de software basados en IA lo están cambiando todo, desde la perspectiva de que ahora lo más difícil ya no va a ser crear una aplicación, sino lograr que llegue a sus usuarios o clientes potenciales.
Sin embargo, podemos dar a esto una vuelta de tuerca más: ¿llegará a ser innecesario que alguien tenga la idea y construya la aplicación, de antemano? Todo apunta a que sí.1
Dicho de otro modo, si las capacidades de desarrollo de software de las herramientas de inteligencia artificial generativa siguen avanzando, ¿podremos pasar a un nuevo paradigma en el que las aplicaciones que necesitemos se construyan para nosotros justo cuando las necesitemos? Será el just in time aplicado al software2.
Imagina que compras un nuevo teléfono o un nuevo ordenador y, en lugar de irte a la tienda de aplicaciones del fabricante del dispositivo o empezar a peregrinar por las webs de numerosos creadores de software, te limitaras a charlar con tu nuevo aparato y decirle cuáles son tus necesidades:
“Quiero una aplicación de calendario que me muestre mis citas, mis tareas pendientes y también varias métricas de salud, como los pasos andados cada día y mi peso. ¡Ah! Y quiero que me señale de forma bien visible los cumpleaños de mis amigos, para que no se me olviden.”
Tu teléfono, en lugar de recomendarte una serie de apps ya disponibles en su tienda de aplicaciones, ninguna de las cuales se ajusta al 100% a eso que vas buscando, dedicará un par de minutos a crear la aplicación que tú le has descrito, exactamente3.
En el contexto empresarial, podemos imaginar escenarios muy similares. Comenzamos un nuevo proyecto y, en lugar de enzarzarnos en la búsqueda y selección (¡y compra!) del software necesario para nuestro nuevo negocio, le decimos a nuestro ordenador algo como “quiero un sistema de gestión empresarial multiusuario que permita llevar el control de las tareas de los distintos equipos de mi organización, con capacidades de gestión documental, que mantenga una base de datos de clientes a modo de CRM y que me permita emitir facturas, todo ello siguiendo las directrices de seguridad y de gestión financiera de nuestra empresa matriz”. Pasan unos minutos o, como mucho, unas horas y, voilá, ahí está nuestra nueva herramienta de gestión personalizada. Además, a coste cero de desarrollo o de licencias 4.
Obviamente, ese escenario es, hoy, utópico5. Pero, ¿cuánto nos falta para llegar ahí? Hace un par de años, la respuesta estaba muy difusa. A principios de 2026, sin embargo, empezamos a ver ese horizonte con mucha más claridad, porque se acerca a ritmo imparable.
Así que, ahora mismo, la pregunta ya no es si esto va a pasar. Ni siquiera es cuándo va a pasar, porque ya está pasando. Las preguntas que se abren ante nosotros tienen mucho más que ver con cómo va a evolucionar el mercado del desarrollo de software y, por supuesto, las profesiones que lo forman.
La prioridad es, por tanto, evaluar cómo nos afecta esto a nosotros y a nuestro negocio. La clave es no centrarnos solo en los riesgos, en las amenazas, sino en detectar antes que nadie qué nuevas oportunidades se abren con este nuevo paradigma y adaptarnos para aprovecharlas.
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Obviamente, nada de esto va eliminar por completo, al 100% exacto, el desarrollo de software por humanos. Seguirán quedando muchos espacios especializados donde las herramientas de IA generativa “solo” aumentarán y acelerarán las capacidades de los humanos, sin sustituirles por completo. Mi tesis (y la de muchos) es que no afectará al 100% pero sí a un porcentaje MUY elevado del desarrollo actual. ↩︎
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No me refiero al concepto de just in time de algunos compiladores/lenguajes de programación, que ese ya sé que existe desde hace décadas. Me refiero, por si hace falta aclararlo, al concepto de just in time de la logística y fabricación por el que se minimiza el inventario y se produce la cantidad exacta, en el momento preciso, en función de la demanda. ↩︎
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Por supuesto, pasaremos por una etapa de transición en la que nos encontraremos con una sobreabundancia en los marketplaces de aplicaciones baratas creadas de forma automatizada, muchas de ellas con dudosa aportación de valor y cuyo volumen nos dificultará encontrar las realmente útiles. En realidad, ya estamos ahí, pero aún no hemos alcanzado el pico. ↩︎
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Habrá que ver quién logra quedarse con algún trozo de la suculenta tarta de presupuesto que se liberará cuando este enfoque termine de madurar. ¿El fabricante del dispositivo? ¿El del sistema operativo? ¿El sistema que crea las aplicaciones para ti? ¿La plataforma en la que se ejecuta tu nueva aplicación? ¿Otra figura de nueva creación (p.ej. - un sistema operativo empresarial)? ¿Serán todos esos la misma empresa o serán varias distintas? En la respuesta a estas preguntas hay miles y miles de millones de euros esperando a que alguien los capture. ↩︎
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Hoy, exactamente hoy, todo esto ya es posible, solo que todavía requiere mucho más esfuerzo y conocimiento especializado que en el escenario maduro e hipersimplificado que planteo en el texto. La clave está en que vamos a llegar ahí en un plazo mucho más corto del que hasta hace poco imaginábamos. ↩︎
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